viernes, 10 de septiembre de 2010

John Cheever



Durante el verano, mi padre hacía tres o cuatro hoyos de golf antes de desayunar e irse al trabajo, A veces lo acompañaba. El campo se encontraba cerca de casa. Estaba en una elevación cerca del río, y desde la calle se veía Travertine y el agua azul de la bahía. Una mañana vio algo colgado de un árbol, en la periferia del campo. Pensó que se trataba de alguna prenda olvidada por las parejas que iban de noche al bosque. Al acercarse vio que se trataba de un hombre. La cara estaba hinchada y deformada, pero reconoció a su viejo amigo Harry Dobson. Cortó la soga con la navaja y desde la casa más cercana llamó al doctor Henry, aunque debería haber avisado a la policía. Esa tarde regaló los palos y jamás volvió a jugar al golf. Diarios de John Ceveer


sábado, 7 de agosto de 2010

Antonio Tabucchi

Aquel sábado apareción en el Lisboala traducción de La última lecciónde Alphonse Daudet. La censura había dejado pasar tranquilamente el cuento, y Pereira sostiene que pensó que en el fondo podía escribirse "Viva Francia" y que el doctor Cardoso no tenía razón.
Tampoco esta vez firmó Pereira la traducción.
Sostiene Pereira.Antonio Tabucchi

viernes, 6 de agosto de 2010

Gonzalo Torrente Ballester


Yo estaba en la biblioteca. Era ya el atardecer y mis ojos apenas leían las letras de aquel libro. Recuerdo prefectamente que se trataba de Los Maias, en cuyo mundo de pecado me había introducido con espanto y un extraño placer. Alguien abrió la puerta, alguien se acercó a mí. Pensé que sería una criada que venía a avisarme para la merienda, y seguí leyendo. Hasta que pude escuchar, a mi lado, casi junto a mi oído, palabras muy conocidas. "¡Meu meninho, meu pequeno Ademar!" Y en seguida me encontré entre los brazos de belinha, los dos llorando, los dos sin decirnos nada, más que los nombres: "Belinha", "Meu Ademar".
Filomeno, a mi pesar. Gonzalo Torrente Ballester.


Fue un verano aburrido y melancólico. Sotero no me hacía caso, siempre a solas con mis libros repitiéndome lo de la injusticia y otras zarandajas. Al final del verano se me ocurrió buscar algo que leer. Encontré una novela que se llamaba Las minas del rey Salomón, que me entretuvo bastante. Estaba en el anaquel junto con otros libros de mera literatura que me propuse leer en el verano siguiente, si es que tenía ganas de hacerlo que, a lo mejor, no.
Filomeno, a mi pesar. Gonzalo Torrente Ballester.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Chantal Maillard


Intermedio

Entre una imagen tuya
y otra imagen de ti
el mundo queda detenido.
En suspenso. Y mi vida
es ese pájaro pegado al cable
de alta tensión,
después de la descarga.

Lógica borrosa

sábado, 19 de junio de 2010

Hotel Savoy



Y no puede olvidar los espantapájaros y los guardacantones. Por la noche, vuelve a casa el campesino Zwonimir Pansin, y trae consigo una gran nostalgia y un anhelo oculto. También a mí me despierta nostalgia. Me la contagia, aunque él sueñe con campos y yo con calles.

Sucede lo mismo que con las canciones de la tierra; cuando uno entona su canción popular, el otro canta la suya, y las distintas melodías se asemejan, y todas ellas vienen a ser los diferentes instrumentos de una orquesta.

La nostalgia del hombre crece en la intemperie, crece y crece, cuando hay muros que la limite.


Hotel Savoy - Joseph Roth

lunes, 26 de abril de 2010

Emir Sulagic


En mayo de 1992 miles de bosnios convergen en la pequeña población fronteriza de Srebrenica, donde esperan encontrar refugio ante el imparable empuje de las fuerzas nacionalistas serbias, que llevan a cabo una limpieza étnica de musulmanes en los pueblos de la Bosnia oriental. Sin embargo, a pesar de que Naciones Unidas ha declarado zona de seguridad la población de Srebrenica, lo cierto es que sus habitantes viven un asedio atroz. El estallido constante de las bombas, la hambruna y la continua convivencia con la muerte, el dolor y la desolación hacen de la vida de sus gentes un infierno. Finalmente, en julio de 1995, tras una larga agonía y ante la absoluta pasividad de los cascos azules allí destinados, la población es radicalmente aniquilada en una masacre genocida que acaba con la vida de cerca de ocho mil personas. Emir Suljagic, con tan solo diecisiete años, fue uno de los pocos que escaparon a aquella terrible matanza.
casa del libro


Así empieza el libro:
" He sobrevivido.¿Mi nombre? Podría ser cualquiera; Muhamed, Ibrahim, Isak, no importa. Yo he sobrevivido, muchos otros no. He sobrevivido del mismo modo que ellos murieron. Entre mi supervivencia y su muerte no hay ninguna diferencia, porque permanezco vivo en un mundo que está marcado para siempre, indeleblemente, por su muerte. Procedo de Srebrenica. En realidad procedo de otra parte, pero elegí ser de Srebrenica."


Narrado en primera persona por el autor, cuenta el inicio de la guerra de los Balcanes en el año 1992 hasta el 1995, un día de julio gran parte de la población fue aniquilada totalmente ante la pasividad de los cascos azules que en ese momento estaban allí destinados, en total unas ocho mil personas fueron asesinadas.
Emir Suljagic con tan solo diecisiete años debe huir junto a su familia de un dia para otro como todos los de su pueblo, después de mucha penalidades llegan al enclave Srebrenica.
El narrador explica su corta vivencia en su pueblo, junto al río Drina, el colegio....aún después de mucho tiempo y a pesar de tantas calamidades continua creyendo que puede hacer realidad su sueño de acabar el bachillerato y más tarde ir a la universidad.
A través de este libro se puede comprobar cuántas mentiras, manipulaciones, corrupciones por parte de las autoridades, etc. sucedieron en el intervalo de esos años. Srebrenica, como cuenta el autor era una ciudad cercada, dónde quizás había una puerta de salida, pero nunca de entrada
En libro creo observar cómo el autor se siente culpable por haber sobrevivido a esta masacre en el que casi toda su familia y amigos perecieron.
En un párrafo mientras conversa con un amigo hacen balance de las calorías que digieren durante el día, y comprueban que son muchas menos que la gente que estuvieron el el Gulag de Stalin.
Hay otro capitulo en el que cuenta unos crímenes y él se pregunta....¿Todo crimen es realmente un crimen?


Emir Suljagic dominaba a la perfección el idioma inglés y eso le proporcionó trabajo de traductor e interprete para los cascos azules, gracias a eso salvó su vida.
Me ha gustado el libro porque no sentencia ni hace culpable a nadie en concreto, simplemente expone la realidad vivida de una gente que a pesar de que Naciones Unidas declaran la seguridad en Srebrenica, la ciudad continuó asediada y sus gentes muertas de desolación, miedo, hambre....y a nadie les importó gran cosa

En la muerte, más exactamente en el instante en que dejamos de existir, no hay diferencias: la cámara de gas, la ejecución en masa o el infame brillo del filo de la navaja en la oscuridad, el doloroso jadeo o gorgoteo y la cuchillada final. Diez mil personas, diez mil ataúdes, diez mil lápidas, ¡diez mil! De esta muerte se sabe todo, o por lo menos hoy todos fingimos querer saberlo; violamos sus muertes en las columnas de periódico, sin preguntarnos por sus vidas. No sabemos nada de estas personas, que no fueron ni más ni menos maravillosas que otras, ni más buenas ni más malas. Fueron maravillosas en la medida que eran humanas. Y en la medida en que yo las conocía,
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Postales desde el filo, de Emir Sulagic

sábado, 24 de abril de 2010

Stephan Zweig


Escrito en 1929, Mendel el de los libros narra la trágica historia de un excéntrico librero de viejo que pasa sus días sentado siempre a la misma mesa en uno de los muchos cafés de la ciudad de Viena. Con su memoria enciclopédica, el inmigrante judío ruso no sólo es tolerado, sino querido y admirado por el dueño del café Gluck y por la culta clientela que requiere sus servicios. Sin embargo, en 1915 Jakob Mendel es enviado a un campo de concentración, acusado injustamente de colaborar con los enemigos del Imperio austrohúngaro. Un breve y brillante relato sobre la exclusión en la Europa de la primera mitad del siglo xx.
Mendel es un judío de procedencia rusa, pero hace mas de treinta años que vive en Viena.
Su vida son los libros, y su fama de sabio ha llegado a todos los rincones. Tanto estudiantes, decanos, historiadores, cuando necesitan un libro y saber todo sobre él se dirigen a Mendel pues saben que no les engañará y además todo lo que les diga es acertado. Libreros de diferentes partes de Europa le envían documentación para examinar.
Su vida es esa, él nunca ha leído un periódico ni escucha la radio, tanta es su concentración en su vida espiritual que ni se enteró de cuando llegó la luz eléctrica al café donde el se pasa los días, como decía no se dio cuanta del cambio de lámparas, tampoco se enteró de los revuelos previos a la guerra, ni que ya no disponía de su café preferido ni de pan blanco.
El continuó con su vida como si nada hubiese ocurrido, hasta que un día llegó a las manos de un policía alemana correspondencia entre un librero de Francia y un tal Mendel, el de los libros. A partir de ahí empieza su desgracia....
Mendel el de los libros, de Stephan Zweig